2012-03-31

Intocable, la película europea revelación




El cine francés nos vuelve a sorprender. Son varias las películas de este país que se han convertido en revelación en el nuestro: Los chicos del Coro (Les Choristes, Christophe Barratier, 2004) o Amélie (Le fabouleux destin d´Amélie Poulain, Jean Pierre Jeunette, 2001) y más recientemente The Artist (Michel Hazanavicius, 2011). El último caso de estas películas es Intocable (Intouchables, Olivier Nakache y Éric Toledano, 2011) un film, el más visto en Francia, que ha conseguido cautivar a los espectadores españoles.

Narra una historia real basada en Philippe Pozzo di Borgo, tetrapléjico autor del libro Le Second Souffle, y su asistente Abdel Yasmin Sellou. Con otros nombres de los personajes, los encargados de interpretarlos son François Cluzet y Omar Sy, una pareja a priori opuesta que consiguen hacer un dúo a la altura de otros grandes de la historia del cine.

La historia es la de un minusválido multimillonario que queda así tras un accidente de parapente. Éste, busca un asistente para servirle en sus tareas cotidianas. A la entrevista se presenta Driss (Omar Sy), un senegalés de la "banlieue" de París que acaba de salir de prisión, y que solo quiere que le firmen un papel para el paro.

Sin embargo, Philippe (François Cluzet), en lugar de firmarlo le contrata. Tras las reticencias del principio, Driss se convierte en el fiel acompañante de Philippe creando una simbiosis entre ambos increíble aderezada con un humor en muchos casos políticamente incorrecto y sobre todo, muy espontáneo.

Una película recomendable para cualquier tipo de persona, salvo que tus diálogos preferido sean los de las películas de Jean Claude Van Damm. Dos horas de película que se pasan volando.

Os dejo de momento el trailer para abrir boca:


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2012-03-28

La inoperancia política




Los resultados arrojados en las pasadas elecciones andaluzas nos vuelven a recalcar un viejo axioma que, no por anejo deja de ser menos válido: al PP no se quiere en Andalucía.
Si bien es cierto que Javier Arenas fue el vencedor real de los comicios con una exigua ventaja de 40.000 votos respecto a su máximo rival, el socialista José Antonio Griñán, se demostró que las encuestas eran más optimistas visto desde la óptica de la derecha.

Javier Arenas celebra su victoria en las elecciones


Los escasos 3 escaños de diferencia del PP con el PSOE (50 a 47) dejan a Javier Arenas como el gran derrotado de los pasados  comicios y le señalan el camino de salida de la política andaluza. Por su parte, a Griñán, los votantes le han dado un severo correctivo, pese a que su partido podría seguir gobernando Andalucía en caso de unirse en coalición con Izquierda Unida, sin duda alguna, el gran triunfador en las votaciones.

Si para algo han servido estas elecciones es porque ha dejado bien a las claras el pensamiento popular: A Arenas se le ha vuelto a rechazar por 4ª vez en Andalucía, pese a su mínima victoria, mientras que al partido socialista se le han echado en cara asuntos como los falsos ERES y los escarceos con las drogas subvencionadas con dinero público. Mientras que al partido de Valderas se le ha premiado doblando así sus escaños, además de ser el puente hacia cualquiera que quiera gobernar en Andalucía (previsiblemente el PSOE, aunque existen reticencias por el precedente extremeño).

El caso es que la comunidad con más paro de España se ha vuelto a entregar a la izquierda en busca de soluciones lo más rápidas y eficientes posibles mientras que le dicen a la derecha que ni se les ocurra aparecer por allí.  En este caso, el electorado ha parecido optar por el tan manido refrán de Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.


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El hecho diferencial andaluz



Texto entregado para la asignatura Redacción:Géneros de Opinión


Toda Europa ha sucumbido a la derecha. ¿Toda? ¡No! Aún resiste una aldea de irreductibles galos con acento del sur de Despeñaperros, donde el largo reinado de la izquierda se prolongará, al menos y salvo hecatombe, otros cuatro años.

Ni el escándalo de los ERE –un robo de al menos 1.400 milloncejos de euros de nada- ni el expolio a manos llenas a través de la empresa pública de inversiones Invercaria, ni el paro galopante, ni el déficit desbocado han servido para acabar con el último feudo del Partido Socialista, bajo cuyo Gobierno sin fin –se acaban de cumplir 30 años- Andalucía se ha convertido en algo más parecido a un régimen hereditario con toques casi soviéticos que en una autonomía española. Buena fe de ello da una economía semiplanificada, a base de empresas públicas y subvenciones, clientelismo y subsidios agrarios.

Y ni con esas ha conseguido el Partido Popular de movilizar al electorado andaluz a su favor. Javier Arenas ha ganado las elecciones, sí, y ha obtenido los mejores resultados de la Historia para su partido en la región, también, pero ha perdido, y ya por cuarta vez, la guerra. Y con ello, toda legitimidad para criticar al régimen socialista, pues corre el riesgo, y con razón, de que se le acuse de hacer lo propio en la oposición.

Las urnas han hablado. Hay vientos de cambio en Andalucía. Hoy prácticamente todas las grandes ciudades andaluzas visten de azul, algo impensable hace pocos años. Pero el Partido Popular debe saberlos capitalizar mucho mejor, debe consumar la seducción del votante andaluz, al tiempo que ha de alejarse de las voces que critican y ridiculizan a los andaluces por no usado para votar la papeleta que ellos consideran correcta.

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Motivos para no ir a la huelga general



Hacía tantos años que los sindicatos no trabajaban a un ritmo tan frenético que han perdido la costumbre y se les ve algo agotado. Normal, ha sido demasiado tiempo tumbado a la bartola y cobrando el pastón que su amigo Zapatero le daba con el dinero de todos los españoles. Unos millones de euros tirados a una basura sindical aburguesada con unas aficiones muy sibaritas, como atiborrarse a enormes mariscadas o viajar en cruceros de lujo para fomentar el turismo. Pero ha llegado el PP al gobierno y les toca, además de cobrar menos dinero, moverse y trabajar.

Mañana se celebra la primera huelga general contra Mariano Rajoy. Hoy cumple cien días en el gobierno y ya puede festejar un récord, ser el primer presidente que le montan una huelga tan precoz como irresponsable. Con la que está cayendo, solo se pueden permitir mañana el lujo de salir a la calle con una pancarta aquellas personas que no tienen nada que perder y los sindicatos, los que ya han ganado bastante de la forma más fácil, no haciendo absolutamente nada. Por eso expongo una serie de motivos para dar la espalda a Méndez, Toxo, Llamazares… y hacer vida normal, aunque algunos violentos escudados en las siglas CC OO y UGT hagan todo lo posible para impedirlo.



La reforma laboral, que es el pretexto de la huelga general, aunque tenga aspectos o puntos que perjudiquen algunos derechos de los trabajadores, en su conjunto, es buena, ya que flexibiliza el mercado de trabajo y evita despidos en empresas con problemas mediante la búsqueda de otras vías. No se verá su efecto positivo de inmediato pero todos los expertos apuntan que sí se podrá observar a largo plazo.

Es una huelga política. Lo peor de Comisiones y UGT es que juegan con la desesperación de los ciudadanos para conseguir sus pretensiones y mantener las ayudas prestadas hasta ahora. Como el PP tiene mayoría absoluta y la izquierda es incapaz de hacer política en el Congreso, se ven en la obligación de salir a la calle y desgastar al gobierno de Rajoy con la pancarta en la mano. Ya se lo dijo ZP a Gabilondo en una entrevista, al PSOE le viene bien la crispación. Tensionar manipulando la realidad, como en Valencia hace unas semanas.

No crea puestos de trabajo. A parte de salir en los medios de comunicación o poblar las redes sociales, una huelga general no sirve para nada, y menos, para atender a la mayor urgencia, que es la creación de trabajo y combatir el paro.

Negativa para la economía. Según la CEOE, con un seguimiento de la huelga de un 30-35%, el coste sería alrededor de 1.000 millones de euros. ¿Es necesario perder está cantidad de dinero por el capricho de unos pocos? España no está muy lejos del precipicio, pero se puede acercar más con acciones como esta.

El papel de los sindicatos. Desde que comenzó la crisis, el número de parados ha crecido en más de tres millones. Una subida nunca vista en toda la historia. Sin embargo, los sindicatos no han abierto la boca. Se habían olvidado de los trabajadores y sus derechos. Solo se han acordado de ellos cuando están viendo que sus privilegios pueden peligrar. Con su actitud canallesca, no pueden pretender que los españoles los saquemos a hombros por estar a nuestro lado sino, todo lo contrario, correrlos a gorrazos.

En la anterior huelga ya fracasaron. Han perdido tanta credibilidad que están desesperados. Tan solo hace dos años que vivimos otra huelga general y fue algo patético. Para empezar, era una huelga muy light ya que era el propio gobierno quien quería ir a la calle a bocear. Todo un espectáculo dantesco.

El huelguista no cobra ese día. Tan lógico como razonable. La persona que vaya a la huelga se le va a quitar de su salario la cantidad correspondiente. Si no, estaríamos todo el año de huelga en huelga y sigo porque me lleva la corriente. Pero la situación no está para permitirse perder el salario de un día o que un autónomo no vaya a su negocio, perdiendo toda su ganancia.


Hoy en el Congreso parte de la izquierda ha montado un número con motivo de la huelga
Seguramente haya mucho más motivos para no apoyar a esta panda. Están en su derecho de hacer una huelga, pero también está el derecho de ir a trabajar. Si mañana hay un seguimiento notable, será por el miedo de los piquetes informativos, la coacción de los sindicatos y la violación de los servicios mínimos en el transporte público, porque los españoles no están para huelgas generales, y lo saben perfectamente. 

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2012-03-26

Andalucía o cuando un partido gana y pierde a la misma vez




Sólo hay que ver la cara del ministro Montoro cuando salió ayer al balcón con Arenas y compañía después de conocer los resultados electorales con el fin de saludar a los simpatizantes del partido. El PP había ganado por primera vez en la historia en esta comunidad, pero con un resultado agridulce. El PSOE conseguía 47 escaños frente a los 50 de los populares, estos muy lejos de la mayoría absoluta y con solo cuarenta mil votos más que los socialistas. Sí, ha ganado pero muy por debajo de lo que decían las encuestas y de las expectativas que se esperaban.

Arenas saluda a simpatizantes tras conocer los resultados electorales

Mientras Arenas daba un buen discurso, Griñán se convertía en el perdedor más feliz de la historia. Nunca una derrota había sabido tan bien. Y todo porque ha acertado en varías cosas. Primero, en cambiar la fecha de las elecciones a la autonomía con las generales del pasado año. Segundo, la campaña volcada en el miedo y señalar al PP como la extrema derecha que va a devorar todos los derechos de los andaluces, ya sean económicos o sociales, ha calado en el electorado de izquierdas, votando a su propio partido o a IU, es decir, a cosas muy parecidas. Tercero, esquivar los casos de corrupción con las políticas que está llevando a cabo Rajoy ha sido todo un éxito. Por eso muchos se preguntan que tiene que hacer la izquierda para que no les voten.

Sin embargo, el PP ha tenido varios fallos. Para empezar, no pueden permitir que los socialistas sigan manipulando la realidad con una habilidad asombrosa pero efectiva. Lo de Canal Sur y sus supuestos errores manchando a la derecha de este país roza lo delictivo. Pero Arenas, influido por el gurú Arriola, es todo blandiblú, tragando sapos y culebras. Aguantando a unos personajes que llevan robando durante treinta años a los andaluces pero, gracias a su potente maquinaria de mentir, desvirtúan los hechos a su favor. No haber ido al debate de la televisión autonómica fue un fallo, porque das síntomas de cobardía, aunque tuviera argumentos de peso. Por eso, y no haber sabido motivar lo suficiente a sus electores, se calcula que el 21,5% que voto al PP no ha introducido el sobre en la urna, no se ha llegado a esa mayoría para producirse el cambio que se necesita en Andalucía. Esta es la clave, una abstención que los ha perjudicado, privando de unos resultados tan buenos como necesarios en estos momentos.

Griñán deposita su voto. Es, sin duda, el perdedor más feliz


Andalucía se ha convertido en un símbolo para la izquierda en general y el PSOE en particular. No creo que la reforma laboral del gobierno haya sido determinante en las elecciones andaluzas. Pero el resultado de éstas sí que van afectar a la huelga general del jueves que viene de manera positiva para los sindicatos. Están crecidos, como lo demuestra Cayo Lara, diciendo que Andalucía “ha dicho no a la corrupción y al paro”. Este personaje tiene un problema. O no está bien de la cabeza, o toma a los españoles y a los andaluces por deficientes mentales. Hay que tener muchos bemoles para afirmar estas cosas cuando Andalucía es la región con más paro del país y se está investigando una trama de corrupción que se eleva a más de mil doscientos millones de euros, donde su partido también está metido en el ajo. Golfos como este sujeto, por desgracia, abundan. Y lo peor de todo que los resultados de ayer les da esa energía y luego pasa éstas cosas.

El PP debe reflexionar, hacer examen de conciencia, analizar la situación y ver todas las variantes del por qué han ganado y perdido a la misma vez en las elecciones celebradas ayer en Andalucía.
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