2012-02-23

Una bala en la recamara del ciclismo español




Con la famosa sanción de Alberto Contador y la retirada de Carlos Sastre parece que este año el ciclismo español se queda huérfano de un gran campeón capaz de vencer en las grandes carreras por etapas del calendario 2012, pero esto no es del todo cierto, en este panorama aparece de nuevo Alejandro Valverde “Balaverde” para sus compañeros de equipo y el pelotón en general, vuelve además con las mismas ganas de vencer que tenía antes de que fuera sancionado durante 2 años sin dar positivo en un solo control (todo sea dicho). Hoy lo ha demostrado llevándose la general de la vuelta a Andalucía que concluía esta mañana en una etapa en la que se ha impuesto Daniel Moreno superando al propio Alejandro, y como demostró venciendo en la etapa reina de esta carrera que terminaba en el Santuario de Araceli de Lucena (Córdoba) superando a grandes corredores y rivales como Samuel Sánchez, Denis Menchov, Robert Gesink o Frank Slechck entre otros, que han acudido esta temporada a la cita andaluza. Suma así dos victorias de etapa ya desde que comenzara la temporada ciclista la primera en el Tour Down Under de Australia, acabando como segundo clasificado de la general.

El murciano este año será el líder del Movistar Team junto a Juan José Cobo, vuelve así a la estructura donde ha pasado la mayor parte de su carrera ciclista, en la que ha cosechado grandes éxitos, desde que se marcho del Kelme allá por el año 2004 , aunque con distinto nombre por el cambio de patrocinador. Lo cierto es que el equipo también echó en falta la ausencia de su líder, y ha pasado este año y medio de sanción del murciano, sin un gran ganador, una cabeza de equipo clara. Retorna así un corredor del que Miguel Indurain ciclista español por excelencia y uno de los mejores de la historia de este deporte, ha dicho «Si Alejandro Valverde coge el ritmo es un corredor capaz de todo. Es un ganador y siempre busca la victoria».
En principio los objetivos principales que parece tener esta temporada son el Tour esa carrera en la que cualquier ciclista quiere participar y en la que el español ha tenido mala suerte en muchas de las ediciones que ha participado, su mejor puesto en la general ha sido el 6º, sin embargo parece que ahora ha cogido el punto de madurez necesario para luchar por un puesto más alto en la clasificación y por qué no soñar para ganar la ronda gala, no habría mayor satisfacción que ver tras la injusta caída de Alberto Contador como otro español sube al podio y no es ninguna locura, es una posibilidad más que factible; por otro lado el Mundial y los Juegos Olímpicos.
Pero como todos sabemos éste es un ciclista capaz de ganar en cualquier terreno, y seguramente vuelva a intentar ganar algunas clásicas como ya hiciera en años anteriores, las 3 clásicas de las Árdenas aparecen otra vez como principales objetivos, carreras que se le dan muy bien al murciano, la Vuelta a España queda en el aire todo dependerá de cómo se encuentre después de una temporada que probablemente este cargadísima de carreras, aunque a mí personalmente me gustaría que la corriese y la ganase como ya hizo en el año 2009. La mayor incógnita será ver si vuelve a correr en Italia, ya sabemos que el CONI italiano orquestó la sanción del español, vinculándolo con la Operación Puerto y no cesó en su empeño hasta que las autoridades mundiales hicieron universal la sanción.
De cualquier manera se presenta un buen año para este ciclista todo terreno, para un campeón que antes de la aparición de Alberto Contador (excelente corredor también), fue la máxima esperanza de este deporte en nuestro país y al que en muchas ocasiones se le ha tratado de una manera injusta.
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La propaganda de la #PrimaveraValenciana



En épocas de exámenes, siempre hay una pregunta que sobrevuelan las cabezas cuando te encuentras postrado en tu escritorio ante docenas de folios desparramados sin orden ni sentido. ¿Para qué sirve todo esto? Pues bien, yo he encontrado un sentido a una asignatura, impartida por uno de los mejores profesores que he tenido en los cinco años que llevo de carrera, el Doctor Pablo Sapag en “Historia de la Propaganda”. La materia dada por este intelectual, y no es hacerle la pelota, pues ya he aprobado, me ha servido para escribir este artículo y entender un poco mejor cómo funciona el mundo.

Desde el lunes, se están sucediendo una serie de acontecimientos lamentables, pero esperados y no nuevos. Primero ha sido Valencia, pero, dada a la buena comunicación, o mejor dicho, propaganda de la izquierda, junto con las redes sociales, las protestas de la ciudad del Turia se han propagado de una manera espectacular. Con que escriba #PrimaveraValenciana todo el mundo sabe a qué me refiero. Pues bien, cogiendo teoría de la asignatura citada en el párrafo anterior, los socialistas, unidos con los distintos grupos de la izquierda de este país, como son los antisistema o sindicatos, han cumplido a la perfección los diez principios elementales de la propaganda de guerra, en este caso de manifestación y cargas policiales.

Un grupo de exaltados arrinconan a un policía el pasado lunes en Valencia.
Nosotros no queremos la guerra. Es decir, los manifestantes del lunes en Valencia no querían protagonizar altercados. Era la policía que, abusando de su poder, han provocado todo los destrozos, aunque, la mayoría de los heridos contabilizados son miembros del cuerpo de seguridad del estado. Vamos, el victimismo de toda la vida que tan bien funciona

El adversario es el único responsable de la guerra. Este mensaje repetitivo termina calando hasta en los huesos. Se manifiestan niños con sus papas hasta que los malos, los cuerpos de seguridad del estado, sacan sus porras a pasear pegando violentamente a los asistentes pacifistas.

El enemigo tiene el rostro del demonio. Los nacionales, con sus uniformes, cascos y porras, son la misma piel de Satanás. Así es mucho más fácil transmitir el mensaje, personalizando, en este caso, en la policía.

Enmascarar los fines reales de la guerra. La manifestación del lunes en Valencia era política, para desgastar al PP. Parece ser que el pretexto ha sido la falta de calefacción en el instituto valenciano Lluís Vives, centro donde estudian hijos de políticos valencianos, pero, como publican varios diarios, incluso el cabecilla de estas manifestaciones, personaje de veinte y tres años y sin haber terminado un curos de formación profesional,  no sabe con seguridad si es verdad o mentira. Es mejor transformar la realidad, utilizando la moral, y que mejor lema que luchar por una educación pública buena frente a los derroches de los malos de la derecha.

El enemigo provoca atrocidades a propósito. Si se ve alguna imagen donde un manifestante este provocando alguna situación violenta, se ha visto obligado por la barbarie de la policía. Pero, si nos fijamos en los hechos, el lunes resultaron diecisiete personas heridas, de las cuales once eran policías. Ninguna tuvo que visitar el hospital. Pero, gracias a cumplir muy bien este principio, el enemigo, es decir, la policía, son los que golpean, como se ha podido ver en los vídeos manipulados que circulan por internet.

Un cartel propagandístico comparando a la policía con otros tiempos peores. 

El enemigo utiliza armas no autorizadas. En las guerras de verdad, es muy utilizado este argumento. Por ejemplo, las armas de destrucción masiva en la “Guerra de Irak”. En el caso que estamos viendo no se ha señalado a la policía de algo semejante, pero se ha intentado simular una especie de teatro, donde los manifestantes portaban libros frente al cordón de la policía. Toda una farsa, una estrategia propagandística, pues dichos libros, donde se pretendía demostrar sus maneras pacifistas e intelectuales frente a los golpes y porrazos de los policías, se vendían en las puertas de los institutos a un euro.

Nosotros sufrimos muy pocas pérdidas. Este principio se puede aplicar a la inversa, es decir, el número de personas que han salido a las calles a manifestarse. La guerra de cifras en estos casos es un hecho tradicional, donde los organizadores inflan los números, sea la concentración que sea.

Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa. En España, esto es sinónimo de pancarta portada por giliprogres de salón y visa oro. No han sido muchos los titiriteros chupópteros que se han pronunciado, pero no tardarán en llamar fascistas de la caverna al gobierno y amparar a los pobres estudiantes valencianos maltratados por el poder.

Nuestra causa tiene un carácter sagrado, la educación pública. Para ello, buscar un buen eslogan, pegadizo, actual, guay, la súper #PrimaveraValenciana. Pero, casualidades de la vida, dos días antes de la manifestación, el partido de izquierda nacionalista de la Comunidad Valenciana, Compromís, en internet habían registrado un dominio con este mismo nombre.

Los que ponen en duda esta propaganda son traidores. Los medios de izquierdas no han tardado ni medio segundo en acusar al partido que gobierna, tanto en Valencia como en España, de responsables directos de las cargas policiales. Y a toda persona que se atreve a cuestionar si todo lo vivido desde el lunes no es tan bárbaro como lo pintan, se le tilda de traidor, o lo que es peor, derechista o votante del PP. Es decir, traidor por objetar de esta causa.


Estudiantes en el campus universitario de Zaragoza protestando por las "cargas policiales".

Son diez principios pero perfectamente podríamos decir que son las diez mentiras de la izquierda para sacar tajada electoralista. Y más, sabiendo que las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina, con muchos indecisos, y como el PSOE no puede hacer política en el Congreso o de forma más ortodoxa, sale a su hábitat, a la calle, con el clima que más le gusta, la agitación, intentando impedir otra derrota histórica, en este caso, en tierras andaluzas. Lo peor de todo, es que funciona, y Rajoy todavía no se ha aprendido la lección, donde la izquierda, en la comunicación y la propaganda, supera a la derecha en creces. Esperemos que esta propaganda de la mal llamada #PrimaveraValenciana haga reflexionar al gobierno para la próxima vez, porque la habrá. 
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2012-02-09

“Amar los toros es, cada tarde, a eso de las cinco, creer en los Reyes Magos e ir a su encuentro”



Llevo tiempo queriendo escribir un artículo en defensa de la Fiesta Nacional, de la tauromaquia y del animal más bravo y noble que pisa la tierra, los toros. Y que mejor manera que recopilando unas cuantas frases elogiando las corridas taurinas de grandes personalidades de la cultura, como Ortega y Gasset o Federico García Lorca. Las palabras hablan por sí solas pronunciadas por hombres históricos que nos han facilitado un poco mejor nuestra manera de vivir y, que nunca, se han escondido de una de sus grandes pasiones, ser taurinos y defensores a ultranza de nuestro gran patrimonio.

Víctor Hugo, escritor francés, autor de la conocida obra “Los Miserables”.

“El el poeta y en el artista existe el infinito”

Antonio Peña y Goñi, compositor, crítico musical, musicólogo y crítico taurino español.

“Si los espectáculos cultos ponen antes mis ojos un mundo de inmoralidad y una exuberancia de lujo que ciega mis ojos al tocar el corazón, hoy tengo derecho a mis corridas de toros”

Rafael “El Guerra”, fue un famoso torero cordobés.

“Lo que no pué sé no qué sé (puede ser) y además es imposible”

Miguel de Unamuno, fue escritor y filósofo español perteneciente a la Generación del 98. 

“La tauromaquia es de todas las Bellas Artes la más ortodoxa, pues es la que más prepara el alma para la contemplación de las grandes verdades”

Ramón María del Valle – Inclán, dramaturgo, novelista y poeta español, reconocido autor de la Generación del 98. Su obra es clave en la literatura española del siglo XX.

“Si nuestro teatro tuviese el temblor de las fiestas de toros, sería magnífico. Si hubiese sabido transportar esa violencia estética, sería un teatro heroico como La Iliada… Una corrida de toros es algo muy hermoso”

Ricardo de la Vega y Chueca, dramaturgo español. Creador del género chico musical.

Es una fiesta española
que viene de prole en prole
y ni el gobierno la abole
ni habrá nadie que la abola.

José Ortega y Gasset, uno de los filósofos españoles más importantes de todos los tiempos, incluido en el movimiento del Novecentismo.

“La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda”

“Ahora no se torea. Hoy se hace estilo, y así como el artista oculta la falta de densidad humana con el artificio, los toreros de hoy ocultan en el estilo la ausencia de arte”

Ramón Pérez de Ayala, fue un escritor y periodista español.

“Si yo fuese dictador en España, prohibiría las corridas de toros; como no lo soy, no me pierdo ni una.

Felipe Sassone, escritor y periodista peruano, autor de la biografía del torero Antonio  Mejías.

“El toreo natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio”

Rafael “El Gallo”, torero español

“Las broncas se las lleva el viento y las cornadas se las queda uno”

Juan Belmonte, matador de toros.

“Existe una identidad entre el amor y el arte, en ninguno de los dos cabe la voluntad”
“El buen toreo es el que se hace con sentimiento y pasión de enamorado”

José Bergamín, escritor, ensayista, dramaturgo y poeta español.

“El toreo es un doble ejercicio físico metafísico de integración espiritual en el que se valora el significado de lo humano heroicamente o puramente: en cuerpo y alma, aparentemente inmoral”

“El predominio de la línea cura y la rapidez son valores vivos de todo arte. El de la lentitud y la línea recta, son valores muertos invertidos. La línea curva compromete al dibujante, obligándole a ser expresivo; es decir, a pensar, a ser dibujante, a tener estilo. Y es o no es: no hay trampa posible. El mal dibujante, por el contrario, se defiende con líneas rectar tangenciales: se sale por ellas engañosamente; no se atreve a comprometerse, y hace trampas morales, trampas con rectitud”

“Torear es desengañar al toro, no engañarlo. Burlarlo, que no es burlarse de él”

Henry de Montherland, fue un novelista, ensayista, autor dramático y académico francés.

“El toreo es el único arte que juega con la muerte”

Federico García Lorca, escritor perteneciente a la Generación del 27, es considerado el poeta más influyente de la literatura española del siglo XX.

“Los toros son la fiesta más culta que hay hoy en el mundo”

“El toreo es la riqueza poética y vital mayor de España”

Ernest Hemingway, famoso escritor y periodista estadounidense.

“Es moral lo que hace uno se sienta bien, inmoral lo que hace que uno se sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales que no trato de defender, las corridas de toros son muy morales para mí”

Fernando Domínguez, torero español.

“En el toreo hay que hundirse con cadencia, en contraste con el baile, que es elevarse”

Agustín de Foxa, fue escritor, periodista y diplomático español.

“El único músculo importante en el toreo es el corazón”

Victoriano Crémer, fue poeta, novelista y ensayista español.

“¡Que a mí no me engañas, no!
Luminosa serpentina
sorbiéndose la rutina.
¡Más que tú, torero yo…!

Pedro Laín Entralgo, fue un médico, historiador, ensayista y filósofo español.

“El torero es el oficiante de un rito ancestral que se ha hecho juego”

Victoriano de la Serna, torero español.

“El torero jamás es un cobarde, aunque, a veces, experimente la sensación indescriptible del miedo”

Gabriel Celaya, fue poeta español de la generación literaria de posguerra.

"Soy un íbero
Y si embiste la muerte,
yo la toreo"

José Alameda, fue escritor, cronista, locutor y productor de televisión.

“El toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega”

Camilo José Cela, escritor, fue académico de la Real Academia Española y galardonado Premio Nobel de Literatura, el Premio Cervantes y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros reconocimientos.

“El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañaba el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros”

Enrique Tierno Galván, famoso político español, fue alcalde de Madrid por el PSOE entre los años 1979 a 1986.

“El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmados reaparecen”

Jean Cau, escritor y periodista francés, fue un entusiasta por la tauromaquia.

“Amar los toros es, cada tarde, a eso de las cinco, creer en los Reyes Magos e ir a su encuentro”

Santiago Martín “El Viti”, célebre matador de toros, considerado por muchos críticos como uno de los mejores muletillas de toda la historia.

“Para ser figura del toreo hay que tener cabeza, arte, valor y, además, saber dormir en los coches de cuadrillas”

Rafael de Paula, torero, reconocido por muchos como el mejor capote. Incluso Antonio Gala le llega a decir que “en su toreo hay una sutil música callada”.

“Se torea a compás, como se baila y se canta, a compás, pero también como se vive, o ha de vivirse, a compás”

Antonio Burgos, periodista y escritor español. Es columnista del periódico ABC.

“Si nuestra fiesta nacional fuese la fiesta nacional británica, media docena de matadores de toros serían ya lores”

Fernando Savater, filósofo y escritor español.

“Sí, en el toreo está presente la muerte, pero como aliada, como cómplice de la vida: la muerte hace de comparsa para que la vida se afirme”

Pedro Almodóvar, director de cine, guionista y productor español. Ha ganado numerosos premiso, entre ellos, dos Óscar.

“El español respeta mucho más el mundo de los toros que el de la religión. Si tuviera que decidir, el español no beatificaría al inventor del Opus Dei, sino a un torero”

Doménico Cieri Estrada, escritor mexicano.

“Así como en una tarde de toros una buena tanda de muletazos puede valer por toda la corrida, así en la vida sucede con algunos logros”

José Tomás, uno de los toreros más importantes en la actualidad.

“Cuando uno elige jugarse la vida, también tiene el derecho de elegir otras cosas”

"El futbolista será muy importante, pero nunca podrá compararse con un torero. y es que el torero se juega la vida, no lo olvide"

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2012-02-07

"Franquito el cuquito que va a lo suyito"



Detractores y simpatizantes deslizan sus palabras en confrontar las virtudes y los defectos del dictador, en recalcar, o no, sus méritos como gran villano o como excepcional militar. Los detractores hablan del vil malvado; los simpatizantes del brillante militar que alcanzó a ser el general más joven de su época.

No es necesario alzarse tan lejos, lo obvio queda más cerca: Francisco Franco Bahamonte era un personaje  mediocre con un perfil bajo en sus virtudes y en sus defectos. De personalidad pusilánime, de diluidas cualidades militares, de enclenque bagaje cultura, de ambiciones soterradas... Un personaje histórico que no da la talla ni como villano –será por fascinantes malvados engendrados en España–.

Con una altura de 1,62 metros y una voz que haría brava  a la de los Bee Gees, su apariencia física rozaba lo cómico. En su estancia en la academia de oficiales del Alcázar de Toledo, donde no destacó ni mucho menos como estudiante –quedó el 251 de 312 en su promoción– fue objeto de burla a causa de su desinflada estampa.

En 1925, tras una prolongada y heroica actuación en las campañas de Marruecos, Franco consiguió convertirse en el general más joven de toda Europa. Y poco se puede apuntalar en este sentido, todo lo discreto que había sido en la academia de oficiales lo fue de temerario en el campo de batalla, encabezando valientes cargas de bayoneta y demostrando extensos dotes tácticos sobre el terreno. Herido varias veces de gravedad, protagonista de importantes acciones en la contienda, pronto fue ascendiendo hasta llegar a general –gracias a la inestimable ayuda de los mandos africanistas que se mostraban ágiles en elevar las hazañas de los suyos por encima de los aburguesados mandos. Sin desmerecer lo cruento del conflicto africano, el inconveniente lo sirve la perspectiva histórica, lo que se desencadenó en la II Guerra Mundial palidece cualquier minucia colonial y deja a Franco en la tercera regional de los oficiales ante los prodigios militares de Rommel, Patton, MacArthur o entre otros. Por no hablar de algunas funestas decisiones estratégicas en la Guerra Civil que evidenciaron las limitaciones como estadista de Franquito, apodo por el que era conocido en la academia de Toledo.

En Marruecos actuó diligentemente, le echo un par de huevos -de hecho fue la última vez, pues se dice que perdió un testículo en la contienda-. De ahí a encumbrar sus dotes militares sobre nuestra basta historia bélica...


Tras unos primeros años en convivencia con los gobiernos republicanos moderados, la llegada del Frente Popular echó al traste su cargo como jefe del Estado Mayor y dentro de la estrategia de dispersar a posibles militares golpistas, Franco acabó en las islas Canarias. A pesar de su frustración y palpitante hostilidad hacia la II República, su tibieza y falta de coherencia quedaron retratadas en los preparativos del golpe.Mientras Emilio Mola, José Sanjurjo –que llego a comentar: "Franquito es un cuquito que va a lo suyito"– y el resto de conspiradores actuaron conforme a sus convicciones –erróneas o no-, Franco se dedicó a desligarse con excusas y tenues compromisos. A tanto llegaron sus vacilaciones, que en las vísperas del golpe de estado, el a la postre caudillo de la “cruzada” no había participado en los preparativos y ¡ni si quiera había confirmado su intervención! Franco en estado puro: falta de ambición, ausencia de convicción en sus creencias, estrechez de miras, vacilación, individualismo e improvisación.

Lo demás es sabido por la mayoría: Sanjurjo muere en un accidente de avión, Mola en parecidas circunstancias,  Manuel Goded es fusilado en Barcelona, Queipo de Llano queda relegado a un segundo plano y  a Miguel Cabanellas –su más firme detractor– le alcanza la muerte en extrañas circunstancias. El poder se posa sobre Franco, además de por una serie de infortunios, a causa de la percepción general de que el caudillo suponía un efímero peón. Ya por entonces, entre las filas nacionales, Miguel Cabanellas advertía del equívoco: "Ustedes no saben lo que han hecho, porque no le conocen como yo. Si ustedes le dan España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra o después de ella, hasta su muerte".

El régimen que engendró bajo su rechoncha sombra –de joven era especialmente enjuto, de anciano también lo sería–  fue una suerte de  improvisación que aglutinaba brochazos de su personalidad: no tenía intereses culturales, no tenía una ideología política más allá de la versión más férrea del catolicismo, no tenía un plan económico, no era falangista, no era fascista, no era nacionalsocialista. Su única convicción firme era la disciplina castrense que ejecutaba de forma casi autómata. Es por ello que la sanguilocuente represión fue vislumbrada por el caudillo desde un  punto de vista militar, no desde uno político –lo cual no le exime, ni por asomo, de sus crímenes–, simplemente significa que, mientras Hitler, desde su inabarcable demencia,  visionaba la solución final como una extensión natural de su ideología,  a Franco lo que le obsesionaba era ganar definitivamente la contienda y para ello no dudó en recurrir a la represión como una asumible práctica militar. Todo siempre desde su minúscula percepción  de la vida, la propia de un oficial de la vieja escuela, apolillado y acartonado,  dichoso y nostálgico del  único lugar que consideraba afín: el Ejército.

Las circunstancias internacionales y, sobre todo, esa astucia tan española mezcla, en pequeñas dosis, de audacia y afán de supervivencia, le sirvieron la ocasión de amarrarse al cargo durante cuatro décadas. Lo que parecía un régimen asfixiado al final de la II Guerra Mundial, recuperó el aliento cuando la Guerra Fría le otorgó un valioso rol como baluarte anticomunista. Winston Churchill, obsesionado hasta lo enfermizo con la amenaza de la URSS, expresó de forma clara lo que significaba Franco para las democracias occidentales –en ocasiones erróneamente achacado a Truman–: “Sin duda es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

“A pesar de todo sacó adelante el país y lo llevo a un periodo de prosperidad económica en los años 60”, afirman sus simpatizantes para refrendar sus decisiones y tapar sus miserias. No obstante, el atino de Franco poco tuvo que ver en la recuperación económica. Tras el fracaso que supuso el sistema autárquico promovido por el “Generalísimo” –bien es cierto que el bloqueo internacional no le dejó otra alternativa–, el grupo más tecnócrata del Franquismo dio un paso adelante para proponer la apertura de la economía española al capitalismo; sanear la peseta, traer asesores del FMI y demás organismos. Francisco Franco se negó alegando que sería claudicar ante los masones, sin embargo el tiempo le terminaría por convencer de que no quedaba otra opción y decidió delegar el proceso en el ala tecnócrata.   
Foto de Franco de viejo, tan flaco como de joven
 A nadie le gusta asumir que el personaje que sometió a este país durante 40 años  alcanzó y mantuvo el poder sin contar con la altura mínima que se presuponía  necesaria incluso para un  país por el que ha desfilado toda corte de estrambóticos patanes. Cabe esperar a un terrible, excesivo  y  calculador villano, no a un timorato y reprimido soldado chusquero –en el sentido peyorativo– que  a falta de grandes pretensiones, le fueron a estallar las de otros en la cara. Los españoles sometidos por este “tonto útil”  no pueden aguantar la doliente cuestión,  si en el reino de los ciegos el  tuerto es el rey ¿qué son los ciudadanos de un reino que es gobernado por un celebrado mediocre?

Espero que nuestros lectores no se tomen al artículo como una crítica política a Franco, más bien es una crítica histórica o incluso un ataque a su tediosa personalidad. Adolf Hitler llego a decir a sus colaboradores cercanos que no soportaba a ese parlanchín aburrido. Pues eso, no lo digo solo yo, el nuestro era  un mezquino de garrafón.

Fuentes:

Si pongo fuentes, todos van a analizar bajo lupa cada información según la ideología del autor, así que quién esté interesado en algún dato en concreto que me lo diga en los comentarios y le respondo. Si hay alguna cosa equivocada lo rectificare con gusto, previa documentación.
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El delirio vasco (I)




Ojala fuese el primero y último artículo con este título, pero me temo que no será el único. Ayer, con el “Caso Contador”, habíamos pasado por alto el resto de las noticias. Sesenta años de reinado de Isabel II de Inglaterra, la guerra en el PSOE entre triunfadores y victoriosos del XXXVIII Congreso socialista… Pero me quedo con otra información ocurrida en el País Vasco. La misma historia de siempre, donde terroristas y nacionalistas vascos se unes, una vez más, para insultar a España.

Este episodio no es de ahora. En la Diputación de Guipúzcoa nunca ha ondeado la bandera de España hasta que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, con el reglamento en la mano, dictó la aplicación de la Ley de Banderas. En febrero de 2010, el PNV, por fin, izó la bandera rojigualda, junto a la ikurriña, pero con un regalito, colocando una placa en la fachada principal de la Diputación, para demostrar, según sus obsesiones, la imposición de España a los pobres vascos, en este caso, por la bandera. En la placa se afirma que la bandera Española “es un símbolo impuesto bajo amenaza de sanción, en contra de la voluntad mayoritaria. Hay enseñas símbolos del anhelo de un pueblo. Pero cabe también que las enseñas sean impuestas por la ley de la fuerza, por la fuerza de la ley (…) He ahí la bandera, símbolo de esta situación, puesta por quien no desea hacerlo, a la que el viento ondea con ironía.

Placa colocada en la fachada principal de la Diputación de Guipúzcoa
Ahora, el PNV, junto con los simpáticos chicos de Bildu, quieren poner otra placa más. Pero el Gobierno, a través de la Abogacía General del Estado, ha recurrido al acuerdo. Como dice el refrán, “Dios los cría y ellos solo se juntan”. No teníamos bastante con los fanáticos del PNV, que ahora, gracias al PSOE de Zapatero, se han unido los proetarras, colándose, una vez más, en las instituciones. Para esto se permite que Bildu esté en las instituciones, para estorbar y hacer el mayor daño posible a España y a los españoles. ¿Y qué piensa el señor lehendakari de todo esto? Nada, absolutamente nada. Bastante tiene con hacer guiños a los etarras para que su paz siga el transcurso marcado, o pactado. ¿Y Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos? Nada, absolutamente nada. Bastante tiene con hablar con ETA y tomarse unos chatos de chacolí con los asesinos libertadores de su patria vasca.

Lo tremendamente triste es que en un país se tenga que hacer una ley para que ondee en los edificios públicos la insignia nacional. Y encima, en algunos lugares, se salten la ley y, cuando se pretende cumplir, se hable de imposición. Aunque no me extraña que este tipo de personajes, viniendo del PNV o de Bildu, lleven a cabo estas fechorías. Si son los mismos que piden privilegios para los asesinos que se encuentran en las cárceles. O que celebran la falta de libertad en el País Vasco, amedrentando a las personas que no comulgan con sus ideas. Ya no nos pilla de sorpresa este tipo de insulto a todos los españoles. Eso sí, luego vienen a Madrid con las manos en los bolsillos y vuelven a su patria cargados de dinero español, por supuesto. Es la incongruencia de los nacionalistas extremistas periféricos de este país. Un episodio más del delirio vasco. 
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